de mirada fiera y manos suaves.
Tus labios de mar que devoran mis playas
tus pies de olas que mojan mis orillas.
Cantan los sones a la lejania las sirenas,
cantos de amores que enlazan corazones.
Ya al otro lado,
va surgiendo mi mirada,
buscando el cobijo de tu mirada que me espera.
Entre montañas cruzando,
mares y oceanos no nos separan.
Se intercambian nuestras miradas.
Para volver a nuestro origen,
tal cual fuimos diseñados.

