sábado, agosto 26, 2006

Petlalcingo, Petlalcingo.



Vuela el tiempo,
y con el tiempo mi memoria.
Se remonta al pasado, como si pudiera oler los campos llenos de cilantro.
El rio de mi viejo pueblo Petlalcingo.
Parece que fue ayer, que andabamos caminando por ahi.
Bajo su sol ardiente, y la humedad de la tierra y los riegos.
La abuela apurada por llegar a la plaza para traer un desayuno
de barbacoa recien hecha.
La iglesia temprano a las siete de la mañana.
Sus campos llenos de jicamas, recien cortadas y llevadas a la boca.
Los columpios bajo inmensos arboles,
y sus noches que son rebozo de estrellas.