viernes, septiembre 23, 2005

Hay días que el avance es lento y tardío
que no vemos aires recorrer el mundo de hojas.
Otras veces es tanto el viento
que nos llena de arena los ojos,
y no vemos mas allá de un palmo de manos.
Pero el problema no es del viento,
no esta en nuestras manos el cambiarlo
de lugar o dirección.
El convivio con el, es lo que debemos aprender.
Dejarlo acercar a nosotros, que nos remonte
entre flores y espinas,
sin dejarle que nos dañe el alma.
Solo asi podremos elevarnos,
y ver mas alla del circulo donde estamos parados.